Archive for mayo, 2006

Piel Digital

La industria del cine parece haber encontrado la panacea a la escasez de contenidos. A los remakes clásicos y las segundas partes se unen ahora las versiones de los videojuegos, una colaboración que tiene su contrapartida en el inevitable juego basado en la película. Márketing manda.

Corría el año 1982 cuando se daban los primeros pasos en esta, aparentemente idílica, relación entre el mundo del cine y el de los videojuegos, con el estreno de ‘Tron’. En este caso nació primero la película, y de su éxito devino el del juego, aunque tampoco hay que pasar por alto que este fue el primer filme en el que se utilizó el CGI (Computer Generated Imagery), con escenas ‘rodadas’ mediante computadoras, la tecnología que estrecharía aún más los lazos entre las dos caras de una misma moneda. Siguiendo los pasos de ‘Tron’, llegaron ‘Juegos de Guerra’ y ‘Mortal Kombact’. Si algo caracterizó a estos juegos fue el triunfo de la industria del merchandising. La publicidad del cine posibilitó el vender muchas más copias de los juegos y a un público más amplio.
La primera película basada en un videojuego fue ‘Super Mario Bros’. Sin desalentarse por el inicial fracaso, la industria siguió apostando por el que podía ser un filón de oro. De ‘Doble Dragón’ y la primera ‘Street Fighter’ (protagonizada por un más que olvidable Van Damme) a ‘Tomb Raider’, ‘Resident Evil’ o ‘Final Fantasy’. La primera, a pesar de no pasar a la lista de obras de arte del cine, logró llevar a la gran pantalla con éxito (económico) uno de los juegos más vendidos. Los fanáticos de ‘Tomb Raider’ consiguieron, además, poder disfrutar de Angelina Jolie embutida en el exhuberante cuerpo de Lara Croft.
Con ‘Resident Evil’ tampoco logró la industria del cine el gran espaldarazo que buscaba para este nuevo género. A pesar de ser uno de los juegos más vendidos del mundo, la versión cinematográfica volvía a quedar, de nuevo, muy por debajo de lo esperado.
Quizá fuese este fracaso inicial el que llevó a productores y directores a probar nuevas técnicas y pasarse al cine animado. De aquí salieron obras de mediana calidad, como ‘Final Fantasy’ o ‘Street Fighter 2’. Aunque recaudaron más que las anteriores el resultado general tampoco fue demasiado brillante. En estos momentos, la cartelera asiste a otros estrenos similares como ‘Doom’, basada en uno de los juegos más célebres de los últimos años. En la amistad entre el videojuego y el cine quien ha salido ganando principalmente no ha sido el cine, como podía caber esperar, sino la industria del videojuego. De cada estreno fílmico sale la esperada versión para consolas. Algunas sí han logrado alcanzar la fama y atrapar a los fanáticos de las historias de elfos y anillos o magos ingleses.
Otras, por el contrario, no han ganado la repercusión esperada. Este ha sido el caso de la última bestia de Peter Jackson, King Kong, cuyo actual fracaso digital ha sorprendido a propios y ajenos.
En los últimos años, tanto la estética como la filosofía del juego han cambiado. Los clientes solicitan un producto más refinado y complejo, que no se limite en cuanto a argumentos y personajes. Los primeros jugadores han crecido y están ahora rondando la treintena, por lo que es ahora cuando encuentran salida las versiones en videojuego de clásicos del cine como el novísimo James Bond, o el juego basado en las películas de El Padrino, proyectos que, a penas hace unos años, eran totalmente inviables.

MACHINIMA, EL UNDÉCIMO ARTE
De la fusión del cine y los ordenadores surge el ‘machinima’, un nuevo género que permite crear espectaculares filmes de animación aprovechando personajes y gráficos de videojuegos. Ya no hacen falta presupuestos multimillonarios ni cientos de diseñadores gráficos o miles de horas de trabajo para montarse una película de animación. Se elige un videojuego, se toman sus personajes y escenarios, se añaden diálogos, sonido y efectos y… ¡acción!
Es lo que se conoce como ‘machinima’ (del inglés machine cinema). Esta técnica prolifera en Internet, donde aficionados y productoras más o menos profesionales dan a conocer sus creaciones. Entre ellas hay cortometrajes, películas e incluso series con decenas de capítulos. Esta nueva modalidad de arte visual tiene ya su propia academia, la Academy of Machinima Arts & Sciences existe en Machinima.org, que, como no podía ser menos, concede sus propios premios, los Mackies, durante el mes de noviembre. Además, el Festival de Sundance ya cuenta con una categoría dedicada al ‘machinima’.

VERLO PARA CREERLO
La industria del video musical tampoco ha sido indeferente al ‘machinima’, actualmente pueden verse de este modo vídeos de Franz Ferdinand, Evanescence, The Killers o Beastie Boys. Además, las imágenes no puede usarse con ánimo de lucro, salvo que los creadores de los videojuegos cedan sus derechos. Hay numerosas páginas de Internet dedicadas al género, como Machinima.com o Machinimag.com, con enlaces para ver las películas y aprender a rodar historias propias con esta técnica. El ‘machinima’ no tiene horas de emisión ni pases. Basta con descargarse los archivos
y verlos cuando se desee.
Si, una vez visionados, has quedado atrapado por la magia de este nuevo género, puedes acercarte y crear tus propios cortos con algo de ayuda. Hasta el momento hay publicados dos libros, ambos en inglés, que desvelan todos los secretos de la fusión entre cine y videojuego. Son Rise of the Machine, de Brendan Sinclair, y 3D Game-Based Filmaking, de Paul Marino. Para quienes no dominen más inglés que el estrictamente necesario, es más que probable que la rápida fama de esta técnica haga proliferar los manuales en español y las traducciones en breve. Mientras tanto, a practicar idiomas.

Publicado en FARO DE VIGO el Viernes, 19 de mayo de 2006

19, mayo 2006 at 10:10 pm Deja un comentario


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