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Entrevista a Pepón Nieto


“Es una comedia negra con patada final en el estómago”

Un tropel de palabras salen de su boca cuando se toca el tema de la actuación. Este malagueño, que sólo para un poco para respirar, es el protagonista de la obra de teatro ¡Excusas!, de Joel Joan, que este viernes llega al auditorio de Vilagarcía. Hablamos con Pepón Nieto de excusas absurdas y miedos que marcan para toda la vida entre pruebas de sonidos y ajetreos de función.
_Jesús, su personaje en la obra, parte del miedo al cambio, que es su principal excusa. ¿Cree que en la obra todo se mueve a partir del miedo?
_Dentro de la obra sí. Son personajes que tienen mucha porquería dentro, mucha suciedad. No han superado sus conflictos y cualquier cambio les altera. Jesús, mi personaje, tiene mucho miedo a cualquier tipo de cambio. Begoña, su mujer, también tiene miedo, pero no sólo funciona por ese sentimiento, tiene mucha ansia de dominar a su marido y de mandar en todo.
_¿Las excusas crean víctimas?
_En muchas ocasiones las excusas son necesarias, porque está muy feo decir a alguien que no a bocajarro y, de alguna manera, poner una excusa es políticamente correcto. Aunque, por otro lado, considero que son una pérdida de tiempo. Como dice el refrán: “más vale una vez colorao que ciento amarillo”. Cuanto más claro se digan las cosas, mejor. En la obra, todos son víctimas de los demás, pero no sólo por sus excusas, sino por su manera de actuar. Jesús lo es por su falta de carácter, se siente protegido tal y como está, le falta ambición. Susana es víctima de Cristian, que es un impresentable que no duda en pisar la cabeza de quien se le pone por delante. Es un tipo con mucho morro, con el que no me tomaría ni un café.
_La obra ha conseguido un éxito rotundo tanto en catalán como en su adaptación al castellano. ¿Cree que se debe a que el público se siente identificado con los personajes y las situaciones?
_ Hay mucha identificación, mucha gente piensa “esto me ha pasado a mí”, y se ven reflejados en los cuatro personajes, en diferentes situaciones. Porque en algún momento de nuestras vidas todos hemos sido ruines y hemos manipulado para conseguir lo que queríamos, para llevarnos el gato al agua. Pero, a pesar de ser una comedia, la sonrisa se congela porque, tal y como van las cosas, los espectadores ven que aquello no puede acabar bien. Es una comedia negra con patada final en el estómago que funciona muy bien, pero no sólo por la identificación, sino también porque está muy bien escrita, tiene un ritmo trepidante y sus autores son al tiempo actores que hablan de algo muy cercano, la crisis de los 30, cuando la gente cree que si no tiene una estabilidad laboral y personal es una fracasada.
_¿Cómo se prepara al público para la transición de la risa hilarante al final dramático?
_ Desde mi personaje el cambio se aprecia de un modo muy brusco. Yo he dicho siempre que son dos personajes diferentes. En la primera parte está totalmente dominado y en la segunda, un año después, lo que está es cabreado. No ha cambiado en nada, pero el niño que ha tenido le ha revolucionado la vida de tal manera que al final estalla. Los últimos tres minutos de la obra son los más apasionantes, porque en ningún momento sabes qué es lo que va a pasar. Todo sucede muy rápido, hasta la patada final. Desde la dirección se juega a la contra, al principio casi parece un bodeville, pero al final la risa se congela.
_¿Cómo lleva la sustitución de Luis Merlo?
_ Estoy encantado porque Miguel Hermoso es un gran actor. Con Luis estaba muy cómodo y también lo estoy ahora. Tampoco ha sido nada traumático, en absoluto. Yo mismo he tenido que ser sustituido muchas veces. Es algo inevitable en esta profesión y no tiene porque cambiar nada.
_Volviendo al tema de las excusas, ¿cree que éstas destrozan una relación?
_ La mentira destroza la vida de pareja. No decir la verdad, hacer tabúes absurdos, no tocar determinados temas para no dañarnos y la falta de confianza son las cosas que destrozan cualquier relación. Las excusas se ponen de parapeto para no aceptar lo que tenemos que hacer.
_¿Cuál es la peor excusa que ha oído?
_ Buf… no sé, déjame pensar. Una vez un amigo estaba intentando ligar con una chica y ella le dijo que se iba porque tenía mucho que planchar, lo que era bastante absurdo, porque además eran las tantas de la noche.
_¿Y la peor que ha puesto?
_ Últimamente intento no poner ningún tipo de excusas. Estoy aprendiendo a decir que no o que sí sin necesidad de complicarme demasiado.
_La frustración es el denominador común de la vida de los protagonistas, ¿cada uno tiene lo que se busca o es cuestión de mala suerte?
_ Sin duda somos fruto de los que hacemos, que es lo que nos marca de por vida. Si uno trata mal a su pareja, si va por ahí pisando a la gente es inevitable que antes o después aquello estalle. Con suerte estalla mal y con mala suerte estalla todavía peor.

Publicado en FARO DE VIGO, el Viernes, 2 de abril de 2004

2, abril 2004 at 1:18 pm Deja un comentario


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