Lo lúdico del arte

17, junio 2005 at 12:22 pm Deja un comentario


El arte no tiene porqué ser algo serio, unilateral, con un sólo significado y una sola interpretación. La exposición que el artista mexicano afincado en Pontevedra Justo Ilhuicamina cuelga estos días en la galería Arcana de Vilagarcía desmiente los tópicos de la unidireccionalidad artística.

Definir el arte que realiza Justo Ilhuicamina es complicado, en ocasiones, imposible. Pintura, escultura, relieve, collage. Todo en uno sobre las paredes de la galería Arcana desde el pasado viernes 17. “No puedo darle una definición concreta a lo que hago”, comenta Justo, “quizá sólo que está dentro de las artes plásticas, pictóricas”.
‘El Calambrón’ es el sugerente nombre de la muestra. La nominación está extraída de una de las obras que se presenta, el taller de reparación de gambas ‘El Calambrón’. Sonoro, curioso, inconfundible. Como su propia obra.
“Lo principal para mi es la búsqueda de ese lado lúdico y divertido que todos tenemos, que tiene todo lo que hacemos. Quitarle un poco de esa seriedad que parece revestir todo el arte”. Sus creaciones, como juegos de artista, cobran forma poco a poco, con el propio ritmo de la creación. Porque para Ilhuicamina las obras nunca están completas, terminadas, cerradas. “No trabajo con un boceto preestablecido. La obra surge muchas veces de una idea simple, de un color, de una forma. Y va creándose a si misma según va creciendo. Se complementa con piezas de otras obras anteriores, se interrelaciona con ellas. Nunca están totalmente terminadas, porque siempre cabe un nuevo detalle”.
A él, el arte le viene de familia. De padres pintores, hace más de veinte años que este mexicano afincado en Pontevedra se dedica al mundo artístico profesionalmente. “Con el tiempo ha ido evolucionando mi técnica de manera natural. Ahora mis obras son muchas veces fruto de la casualidad, de las circunstancias. Uso materiales que llegan hasta mi de manera arbitraria”.
La búsqueda de una obra interactiva es la base de la exposición de Justo. El cuadro que observa al espectador, la pieza que puede moverse según se quiera, la diferente disposición que pueden tomar cada una de las figuras, a gusto del artista. “Estos son mis artefactos”, comenta refiriéndose a las composiciones móviles que se distribuyen por el espacio de la sala vilagarciana, “yo les llamo mis bichitos. Son personajes que se interrelacionan con lo que les rodea, que se pueden moldear y cambiar”.
La unión entre el arte y la ciencia es otro de los factores clave en la obra de Ilhuicamina. “Es una línea de trabajo que me marqué hace tiempo. Parte de dos ideas, la primera es la búsqueda del lenguaje propio de los materiales, la madera, las piedras, la reivindicación del plástico, tan importante hoy en día en la vida cotidiana, y tan denostado por el mundo del arte. La segunda idea es la interrelación entre ciencia y arte. No todos los hombres de ciencia carecen de la sensibilidad del artista, y las piezas de las máquinas son a veces pequeñas obras de arte increíbles. No hay más que mirar a Da Vinci, el maestro. Científico, artista. Aunque yo no pretendo llegar hasta ahí, tampoco soy un hombre de ciencia, sólo me gusta observar la belleza de todo ese mundo futurista, al que nos dirigimos sin remedio”.

Publicado en FARO DE VIGO, el Viernes, 17 de junio de 2005

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